lunes, 23 de junio de 2025
Mi madre tierra abandonada
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Quisiera llorar tus lágrimas
Tu valle herido y maltratado por el trasiego de los años
Tu forraje verde, hoy es amarronado
Tu aire puro y seco en humo se ha transformado
Los pájaros y el nido a casa se han mudado
Ya los arboles verdes no los han cobijado
Vaga la mariposa sin poder en flor posarse
Las abejas del campo de miel han de escasearse
Aquellos lirios altos perdieron su esplendor
Ya el toro no ve la luna en el riachuelo
Las lilas van partiéndose por contaminación
El rio antes azul ahora negro es
La tierra está llorando aquí en su desnudez
Le han quitado las ropas verdes del otoño
Lo han convertido en gris
Camina sola abandonada y triste el alba
Ya no tiene el esplendor del prado
Se ve caminar al caracol sobre el carbón
Que mata que enluta la tierra
Caen como víctimas del tiempo los cerezos
Ya no aflora la luz....
Ya no canta como ante el ruiseñor
Ya no es la misma esencia de los frutos
Muere lentamente y sin reparo
Esperando que nuestras manos la ayuden
La madre tierra.
El amor más grande del universo
Se creó en el cielo teñido de azul
un amor sin igual, rodeado de tul.
El cielo gimió un poema en do mayor,
la cigüeña atinó, y el fruto engendró.
Praxis de colores, violines alados,
cantaron amores ya emancipados.
Querubines vistieron la tierra de blanco,
ángeles tocaron trompetas y cantos.
El Rey de los cielos está decretando:
“Buscad un amor, de todos, el más santo”.
Querubines y serafines al frente,
esperaban el veredicto del Rey resplandeciente.
“Buscad en la tierra, buscad en el cielo,
buscad en el mar, buscad en el fuego.
Buscad en el viento, y el vacío eterno
ese amor tan grande del que les hablo”.
Pero no… no confundan el que es verdadero:
fue un ángel al principio de todo lo creado,
entre el bien y el mal fue refrendado,
entre Dios y Lucifer, el amor relatado.
Mas valió la avaricia que lo que es amado;
Lucifer deseaba ser igual al Dios que lo había formado.
Y entre sus palabras este había pecado:
“Subiré al monte más alto, allí seré adorado”.
Por eso este amor fue descartado.
Aunque fue un amor también prodigado.
Cuando Dios creó al Adán amado,
tomó una costilla para acompañarlo.
Y creó a Eva, idónea compañera,
quien le ayudaría en toda tarea:
“Comed de todo lo que he creado,
menos del árbol, el bien encantado”.
Pero vino Lucifer, diablo enredado,
y engañó a Eva… y vino el pecado.
Por eso este amor también fue descartado.
Y un querubín fue entonces enviado
a estudiar el amor entre hermanos.
Se mostró Caín, y Abel, el amado:
Abel lo mejor a Dios había entregado,
y Caín, de celos y envidia inflamado,
asesinó a su hermano, el amor profanado.
Así, el Señor dijo sin cinismo:
“Debes amar al prójimo como a ti mismo”.
Un ángel en el cielo fue testimoniado:
de hombres gigantes y ángeles engendrados.
Siguieron al malo, en amor equivocado;
se les llamó demonios, por el oprobio mostrado.
Por eso ese amor fue también descartado.
Un ángel de rosa también fue mandado
a la ciudad de Sodoma, con encargo enredado,
a estudiar un amor distorsionado
de hombres con hombres —un lazo aberrado—.
También ese amor fue descalificado.
Un serafín bajó en este preludio
para estudiar el amor después del diluvio.
No quedaban hombres, solo el padre adorado;
las hijas se unieron a él, por amor mal usado.
Y así, ese amor también fue descartado.
El ángel azul, con sus alas plegadas,
estudió el amor entre almas elevadas:
José, el siervo del faraón respetado,
tentado por la mujer que deseaba su abrazo.
Y por resistirse fue encarcelado…
Por eso ese amor también fue bloqueado.
Otro ángel de cabellera estrellada
estudió el amor con traición marcada:
Sansón y Dalila —la plata comprada—,
vendieron su amor por monedas manchadas.
La palabra “amor” por ella fue olvidada.
Buscaron en el cielo, también en la tierra,
en los siete mares, en la guerra y la sierra.
Fue grande su labor, en misión elevada,
por encontrar el amor que no pide nada.
Ni siquiera sé lo que pasará,
ni lo que el destino traerá,
pero de algo estoy convencido:
ese amor será sagrado… y escabroso.
Vino un ángel verde de la naturaleza,
que habló del amor hacia flores y selvas.
Pero, aunque todo eso es tan bonito,
no es el amor que es infinito.
Por eso, fue también descartado.
Un ángel con aletas y agallas brillantes
dijo: “Amar al pez es de lo más grande”.
Pero respondió el divino, con tono elevado:
“Eso no es amor, es lo alimentado.
¿Acaso amas al venado hasta morir por su bocado?
No ames al alimento, pues su fin es ser digerido
y luego… expulsado.
El amor a los animales es bello,
pero no es el que ha sido revelado”.
Un ángel de blanco tiró una moneda
tapiada en oro y piedras eternas.
Cayó en el mar que es de cristal
y un portal se abrió como un umbral.
Como una gran pantalla se mostró el pasado:
un hombre blanco, llorando desconsolado.
Tenía que enviar a su Hijo amado,
quitarle su trono, dejarlo humillado,
quitarle el ropaje de inmortalidad,
y enviarlo a la Tierra… transformado.
Se veía un pesebre, caballos y mulas,
un Herodes furioso, matando criaturas.
Tres reyes de oriente en camellos dorados,
con incienso y mirra en cofres tallados.
Iban a Belén, según lo profetizado,
por Elías y otros, siglos atrás hablados.
Un hombre creyó lo nunca creído:
que un ángel embarazó a su esposa, sin marido.
Esto sí fue amor nunca antes concebido.
Aquel niño creció, fue luz y redención,
y un Padre lloraba desde su mansión.
El Rey de los cielos, desde la lejanía,
miraba a su Hijo: Jesús —vida y poesía—.
Trompetas sonaron anunciando su muerte.
Un Cristo moría por todo viviente.
Y una madre, a su lado, inconsolable…
Se dictó el decreto en bandeja de plata:
el capítulo se cerró, la lección fue aprendida.
El amor más grande de toda la vida
fue el de Dios,
Jesús
y María.
Poema: Ya se murió el jilguero
Ya se murió el jilguero,
solo en su árbol quedó,
cansado de esperar
a su jilguera, que no llegó.
Las ramas se doblan lentamente,
como un suspiro del viento,
y el árbol, con su silencio,
canta su lamento.
El sol ya no acaricia su plumaje dorado,
y la luna, distante, ya no le escucha.
Su voz, tan vibrante,
se ahoga en la distancia.
El aire frío lo abraza
mientras su alma se dispersa.
Se fue la melodía
que llenaba el amanecer,
se fue la chispa de su canto,
que solía al alba nacer.
Ahora la tarde cae
y la brisa lleva consigo
el eco de su dulce trino,
que ya no tiene abrigo.
El jilguero esperó
con esperanza infinita,
pero el amor no volvió,
y el árbol, en su quietud, lo invita
a rendirse a la soledad
que, lentamente, se le va tejiendo.
Un susurro en su pecho,
un vacío que no se llena,
y en su pico roto,
se apaga la última pena.
La sombra de la noche
se extiende como un manto,
y el jilguero, cansado,
se entrega al quebranto.
¿Dónde quedó la dulce amiga
que lo llenaba de canto?
¿Dónde la melodía
que juntos tejían en el encanto?
La espera fue larga,
el cielo se oscureció,
y el jilguero, solitario,
al fin se desvaneció.
No más colores en su pecho,
ni notas de amor que cantar,
solo el peso de los días
y el frío lunar.
Solo la imagen de un árbol
donde el viento ya no se atreve a llorar,
y un jilguero que, al fin,
se cansó de esperar.
Y estoy aquí de nuevo
Y estoy aquí de nuevo, con el alma vestida de versos, cruzando los puentes del tiempo
con la tinta viva de mis anhelos.
Junio me abre sus brazos dorados, como un campo recién amanecido, y me recuerda que aún hay milagros
en cada palabra que ha florecido.
He caído, sí… y he renacido de las cenizas de mis silencios, porque un poeta jamás se apaga,
solo se esconde en sus propios sueños.
La esperanza es mi vieja compañera, esa que canta cuando el mundo calla, la que borda soles en las aceras
y hace del dolor una flor que estalla.
Hoy levanto mi voz con los que escriben, los que sueñan, luchan y resisten, los que hacen del poema un hogar
y del amor su estandarte firme.
No importa la noche que nos visite, ni los inviernos que nos amenacen, porque la luz vive en la palabra
y la poesía jamás se deshace.
Así que sí, estoy aquí de nuevo, con mis heridas hechas canciones, con la mirada fija en el cielo
y el corazón lleno de ilusiones.
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Brayner Abrahán Gómez Báez es un escritor y contador dominicano nacido el 7 de noviembre de 1974 en Santo Domingo, República Dominicana. Su ...
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